lunes, 6 de enero de 2014

Capítulo 4.

*Narra Mackenzie*
Soplé las velas de la simple tarta que Sharon y su tía habían cocinado para mí y les sonreí a mis amigas.
-¿Ethan no iba a venir?-preguntó Faith inocentemente cortando un pedazo de tarta. Me encogí de hombros, indecisa. Por extraño que me pareciese, no me importaba que el chico se presentara o no, tan sólo quería ir a casa a ver películas sola, como siempre hacía en mis cumpleaños.
-Vamos Mack, alegra esa cara, es tu cumpleaños-Shar me rodeó con el brazo los hombros y sonrió pícaramente.-Es hora de que te sueltes, de que salgas. ¿Qué dices? Conozco una discot-
-No-soné más borde y fría de lo que pretendía, pero así era yo. Era mi forma de ser. Al instante me arrepentí de haberle hablado así, era mi mejor amiga, aquella que siempre había estado para mí, aunque yo no la mereciese.-Lo siento, sabes que esos sitios no me gustan...
-Lo sé. En fin, ¿y tú Faith?
-Ni hablar-contesté por ella.-¿Faith? ¡Apenas tiene 17 años!
-¿Y? Mackenzie, no es una niña.
-Vamos Sharon, no la mezcles en tus juegos.
-Puedo hablar por mí misma-murmuró con desdén Faith.-Además, tampoco me apetecía ir. No quiero conocer a nadie, yo...
-Sí, sí. Tu corazón ya tiene dueño, pero vamos Faith, no tienes 10 años para seguir creyendo que ese Niall se va a enamorar de ti-al escuchar su nombre me mantuve en alerta. ¿Qué mierdas le pasaba a Sharon? Faith era la niña más frágil que había conocido, y diciéndole eso, la rompía completamente.
-N-nadie h-ha dicho que é-él se vaya a e-enamorar de m..í...-luchaba por contener sus lágrimas. Dirigí una mirada cargada de odio en esos instantes a mi amiga, quién se arrepintió enseguida de sus palabras anteriores y la abrazó disculpándose. En ese momento, una llamada entrante iluminó mi teléfono. El nombre de Niall apareció en la pantalla. Aproveché que mis amigas estaban comiendo tarta y hablando entre ellas y entré en el pequeño y cutre baño que tenía la cafetería.
''Niall.''
''Hola, Mack. ¿Estás ocupada?''
''Hmm, estoy bien. ¿Y tú? Ah, me alegro.''-su contagiosa risa se oyó al otro lado del auricular, haciéndome sonreír inconscientemente.
''Me alegro de que estés bien. Ahora, contesta a la pregunta.''
''Estoy en la cafetería con las chicas.''
''¿Faith está allí?''-fruncí el ceño. Nunca preguntaba por Faith, ni por si estaba con ellas.
''Obviamente. ¿Qué otras amigas mías conoces?''
''Sí, tienes razón. Olvídalo. ¿Vas a estar mucho tiempo?''
''¿Por qué tanto empeño, rubito?''
''Es tu cumpleaños, no voy a dejar que te amargues viendo películas sola en tu casa.''
''Es lo que quiero hacer.''
''¿Y te molestaría hacerlo conmigo?''-de nuevo esa sonrisa abarcó mi rostro. Riendo levemente, formulé mi respuesta:''Me encantaría.''
(...)
-Oh vamos, esa película es un asco. No me obligues a verla, por favor-se quejó mi amigo mientras se llevaba un puñado de palomitas a la boca. Rodé los ojos y busqué otra, ya que él no quería una película absurda de amor.
-Tengo frío, devuélveme mi manta-me quejé tirando de la manta de ositos que tenía y que el chico me había arrebatado.
-Ah no, que hace frío. Acércate más, que no te muerdo-se burló Niall sacando la lengua y riéndose de mí. Resoplé y me acerqué a él apoyando mi cabeza en su hombro. Él pasó su brazo por encima de mi hombros, creando un pequeño abrazo.-Ves como no te costaba nada ser un poco más cariñosa.
-Sabes que contigo siempre lo soy, Nialler-me dio un beso en el pelo y me apretujó más contra él.
-Lo sé-susurró mientras le daba al play y la película que había elegido yo, se proyectaba ante nosotros.-¿Por qué has elegido esta película?-dijo cuando la película empezó, mirándome con el ceño fruncido. Me encogí de hombros y lo miré de vuelta.
-Me siento identificada con el protagonista, es todo-contesté reanudando Las ventajas de ser un marginado.
Casi al final de la película, noté que Niall se había quedado dormido, su respiración era regular y los latidos de su corazón eran tranquilos. Alcé la vista y lo vi dormido, era adorable. Sonreí y le aparté un mechón de su pelo rubio, ya que hoy, a diferencia de otros días, llevaba el pelo totalmente alborotado, como lo solía llevar cuando era pequeño.
La película acabó y yo apagué la televisión, aún con Niall dormido a mi lado. Su teléfono empezó a vibrar, dejando ver el nombre de Greg en la pantalla. Su familia me conocía, y yo a ellos, por lo que me estiré sobre el cuerpo de mi amigo y cogí el teléfono.
''¿Greg? ¡Hola! Soy...''
''No soy Greg, soy Harry. ¿Quién eres?''
''¿H-Harry? Eh..y-yo...s-soy...''
''¿Eres una fan?''
''N-No...''
''Es igual. ¿Está Niall contigo?''
''S-sí.''-zarandeé suavemente a Niall, consiguiendo que despertase, y le di su teléfono, él, extrañado, lo cogió.
-Harry-su cara se volvió blanca como la cal al momento.-Es...una amiga.-silencio.-Sí, no, no me dijo nada-silencio.-Ahora no puedo tío, ¿cuánto va a quedarse?-un silencio más largo.-Quedamos mañana para comer entonces. Hasta luego-colgó el teléfono y lo volvió a dejar en el brazo del sofá, suspirando.
-No lo he pasado más mal en la vida.
-Tranquila-dijo después de una leve risa.
-¿Por qué tenía Harry el teléfono de Greg?
-Espera, ¿Harry? ¿Qué ha sido de ese tío raro de rizos que es tu amigo?-me sonrojé y no pude evitar rodar los ojos.-Harry ha perdido su móvil y Greg ha ido de sorpresa a mi casa, pero como no estaba, creyó que estaba con Harry. El resto es fácil de adivinar.
-Sí-me retorcí en el sitio, suspirando pesadamente.-¿Qué excusa les vas a poner sobre mí?
-No tengo ni la menor idea, pero tranquila, continuarás siendo mi amiga en el anonimato. A no ser qué quier-
-El otro día me crucé con Harry. Dos veces-su boca se abrió ligeramente sorprendido, mirándome con ambas cejas alzadas.
-¿Por qué no me lo has dicho?
-No lo sabía hasta que Faith dijo que yo pegaba con el gran Harry Styles-me encogí de hombros.
-No digo que Harry sea un mal chico, porque no lo es, pero en el tema de las chicas...Mack, yo de ti intentaría no caer-¿de qué hablaba?
-¿Caer? ¿En qué? Vamos Niall, me lo crucé tan solo dos veces, ni hablamos ni nada. Deja de ser tan paranoico.
-Prométeme que no vas a ceder ante Harry, tú solo promételo.
-Lo prometo. ¿Contento?-Niall asintió con una sonrisa pero luego su cara se tornó seria, y entonces, negó.
-Tienes que dejarlo con Ethan.
-¿¡Qué?! ¿¡Por qué?!
-Porque es un idiota Mackenzie, ¿es que no lo ves? Solo te va a hacer daño.
-Tú no sabes nada. Quizás me haga más daño dejándole-me levanté del sillón con las lágrimas a punto de salir, sintiendo un dolor que me oprimía el pecho. Me dolía. Me dolía porque sabía que tenía razón.
-Mack, Mack no, perdóname, enserio, lo sien-le interrumpí al abrazarle fuertemente, abrazo que el correspondió, rodeándome los hombros fuertemente, y yo a él la cintura, con mi cabeza apoyada sobre su pecho, debido a nuestra diferencia de estatura.
-Eh, eh, shh, cálmate, deja de llorar-las lágrimas quemaban en mis mejillas, el dolor no desaparecía.
-Gracias por todo Niall...
-Te he dicho mil veces que no me las des-sequé mis lágrimas con la manga de cómoda sudadera y le miré a sus profundos ojos azules.
-Te quiero, Nialler-me sonrió adorablemente y dejó un beso en mi mejilla.
-Y yo a ti, pequeñaja.