sábado, 12 de octubre de 2013

Capítulo 3.


*Narra Faith*
No. Puede. Ser. Me giré lentamente para encontrarme con ese rubio que era la razón de mi sonrisa. 
-Ni-Niall-susurré en un hilo de voz. No podía hablar, no podía moverme. Estaba en shock.
-Oh, hola-me sonrió y a mí nuevamente se me comenzaron a aguar los ojos. Como si se hubiera acordado de algo, abrió sus brazos y me abrazó fuertemente. Reaccioné y le abracé por la cintura, mientras intentaba no llorar en su cazadora. No quería que se llevase un recuerdo de la niña que soltó mocos sobre su chaqueta, sería vergonzoso.-Tú debes de ser Faith, ¿cierto?
-Sí...-sabía mi nombre. Niall Horan sabía mi...un momento.-¿Cómo sabes mi nombre?
-Eh...yo...tu amiga me pidió un autógrafo para ti, pero entonces la gente comenzó a llegar y la perdí de vista.
-O-oh...-murmuré aún en estado de shock.
-Tengo que entrar a la universidad antes de que empiecen las clases. Nos vemos luego Faith en la cafetería, no lo olvides-me abrazó y yo le devolví el abrazo fuertemente.
-No lo olvidaré. Ah, y felicidades-me sonrió y luego se despidió de Niall con la mano.-Yo...eh...también me tengo que ir...¿te importaría sacarte una foto conmigo?
-Para nada-me sonrió y yo torpemente saqué mi móvil de la mochila. Me puse a su lado y sonreí a la cámara antes de girarme y darle otro abrazo que él correspondió.
-Gracias por ayudarme a seguir en pie cada día, yo...gracias a ti y a los demás por salvarme la vida. Gracias N-Niall, t-te debo mucho...-con la manga de mi jersey me sequé las lágrimas y lo miré. Estaba sonriendo, una sonrisa sincera, con sus ojos ligeramente cristalizados. Remangué mis mangas debido a que tenía calor.
-Gracias a ti por hacer mi sueño posible, y apoyarnos cada día-dirigió su mirada a mis pulseras, una de ellas ponía ''My Little Things'' y sonrió al verla. Cogió mi muñeca para mirarla de cerca y su sonrisa se borró. Mierda. Miré mi muñeca para comprobar si era cierto, lo era, una de mis cicatrices estaba al descubierto. Era la más reciente. De ayer mismo.
-Faith, ¿qué es esto?
-Eso...yo...l-lo siento-murmuré en un hilillo de voz. No soportaba tener que dar explicaciones sobre por qué lo hacía.
-¿Por qué lo haces?
-Porque...p-porque la gente a veces se pasa de cruel. Piensan que te conocen y-y...-miré mi reloj en mi otra muñeca.-t-tengo que irme. Gracias por todo Niall, te quiero-sin esperar respuesta me di la vuelta y comencé a andar.
-¡Faith!-me di la vuelta cuando escuché que me llamaba.-No vuelvas a hacer eso, ¿entendido? Prométemelo.
-Niall...
-Vamos. Hazlo...por mí, por los chicos.
-Prometo no volver a cortarme.
-Confío en ti-me volvió a abrazar, ¿en qué momento se acercó tanto? No lo sabía. Solo le devolví el abrazo mientras retenía lo más que podía mis ganas de ponerme a llorar como una niña pequeña.-Yo también te quiero.
Sonreí y me volví a dar la vuelta, esta vez sin ser retenida y con el corazón desbocado. En cuanto giré la esquina de la calle, comencé a llorar desconsoladamente, pero por primera vez, eran lágrimas de felicidad.

*Narra Sharon*
Abrí la puerta del gran edificio en el que también trabajaba. Una famosa revista de cotilleos. No, no estaba para nada orgullosa de mi trabajo, y ese día lo estaba menos, pues no sabía para qué me habían llevado. Nadie sabía que yo trabajaba como periodista en ''You Think You Know Them?''(¿Crees que los conoces?) Era, posiblemente, la peor revista de la historia. Se encargaba de destruir la vida de las celebridades, y yo la odiaba, pero mi padre era uno de los directivos, y además, me pagaban bastante bien. Saludé a la chica de recepción y caminé hacia los ascensores. Una vez en la planta número cinco me dirigí hacia el despacho del jefe de la revista, o como yo le llamaba, ''el viejo amarga vidas''.
-¿Quién es?-preguntó cuando toqué a la puerta. La puerta. Puerta. De. Cristal. Elevé ambas cejas y rodé los ojos.
-Sharon.
-¿Qué Sharon?-gruñí por lo bajo. ¿¡Qué otra Sharon conocía?! ¿¡Tanto le costaba levantar la vista y mirarme?!
-Murray.
-Pase señorita-le hice caso y abrí la puerta. Caminé hacia su escritorio y tomé asiento en la silla de en frente.-Veamos, está aquí por algo demasiado...importante.
-Ajá-me crucé de brazos, sin importarme para nada lo que me tenía que contar.
-Ha llegado a mis oídos, que uno de los mánagers de One Direction, esa bandita tan famosa, es uno de mis enemigos del pasado. Mi ex-socio, quien dimitió aún cuando prometió seguir con el contrato. El caso, es que gracias a él perdí una cantidad de dinero numerosa. Y quiero hacérselo pagar. 
-Bien, y ahora, ¿qué coño pinto yo?-pregunté ya cansada de escucharle hablar.
-Ahora entras tú. Zayn Malik, componente de la banda, ha dejado su relación recientemente con Perrie Edwards, y está ''destrozado''. Tienes que enamorarlo y romperle el corazón, así caerá en una depresión, y aparte de conseguir nuevo material para la revista, acabaré con la carrera de su mánager.
-¡No! ¡Me niego!-dije rápidamente. ¿Acabar con la carrera de los ídolos de Faith? ¿¡Es qué estaba loco?!
-Tienes que hacerlo. Firmaste un contrato. Hazlo o tú y tu padre quedaréis en la calle. Ya te puedes ir. Gracias por ayudarme con este asunto-sonrió ladinamente y yo me levanté de la silla y salí pegando un portazo. ¿Cómo iba a hacer eso?

*Narra Mackenzie*
Tan solo diez minutos para poder salir de este infierno. Este raro infierno. Al entrar a la universidad, todos me miraban más de lo normal y las chicas que antes pasaban de mí, me saludaban con una amable sonrisa. Incluso cuchicheaban de mí cuando pasaba por sus lados cosas como:''esa es la amiga de Niall Horan'' o ''esa es la chica a la que ha defendido un cantante famoso de Matt'' o cosas así, cosas a las que yo no estaba acostumbrada. Levanté la vista de la hoja con apuntes, y crucé un par de miradas con algunos chicos que me estaban mirando. Estaba incómoda. Volví a mirar el reloj, faltaban cinco minutos. Resoplé y mi móvil vibró en mi bolsillo. Disimuladamente lo saqué de su sitio y abrí el mensaje.
''Siento si te he metido en problemas por defenderte o montar un escándalo. ¿Me perdonas? :( -Nialler.''
Sonreí negando con la cabeza. ¿Cómo no perdonar a una de las únicas personas que me ha apoyado todo cuanto ha podido, que no se ha ido de mi lado, y que a pesar de ser quién es, siempre tiene tiempo para mí? ¿Cómo no perdonar al chico que aunque acabara de terminar un concierto y eran las tantas de la mañana, yo le llamaba y él me contestaba? ¿Cómo no perdonar al chico que venía en sus días libres a verme? ¿Cómo no perdonar al chico que a veces había cogido aviones solo porque yo estaba mal? Últimamente Niall me sorprendía con sus preguntas.
''¿Enserio me vas a preguntar si te perdono? Estás perdonado para siempre, sería imposible enfadarme contigo con todo lo que has hecho por mí.''
El timbre me sacó de mis pensamientos, guardé el teléfono y recogí todo rápidamente para salir de clase ya. Por fin era viernes. De camino al aparcamiento donde me tenía que recoger Sharon, Ethan se interpuso en mi camino para, según él, ''decirme algo importante''.
-Antes de nada, felicidades Mack-me dio un beso en la mejilla y yo sonreí forzada, últimamente no estaba agusto con Ethan.-Matt me ha contado lo que ha pasado...¿quién cojones es Niall y por qué iba contigo?-rodé los ojos ante su pregunta. No quería responderle.
-Es mi mejor amigo, iba conmigo porque vino a verme esta mañana.
-¿Quién va a casa de alguien a las nueve de la mañana?
-Niall-me encogí de hombros y Ethan tensó su mandíbula.
-¿Por qué fue?
-Joder Ethan, ¡es mi mejor amigo! Y punto, no tengo por qué darte más explicaciones.
-Sí que tienes, debes hacer-
-Eh, chulito, haz el favor de desaparecer de mi vista ahora-dijo Sharon apareciendo detrás de él. Ethan se giró molesto y cambió su expresión al ver a Sharon de brazos cruzados.
-Ya hablaremos-hice un gesto para quitarle importancia al tema que quería tratar y giró sobre sus talones para irse con sus amigos. Sharon resopló y cambió su gesto de mal humor por una enorme sonrisa mientras me abrazaba y me felicitaba prácticamente gritando.

jueves, 3 de octubre de 2013

Capítulo 2.

El despertador sonó indicando que era hora de levantarse. Resoplé cansada, no tenía ganas de ir a la universidad, a aguantar burlas e insultos, pero tenía que hacerlo. Me levanté de la cama y caminé hacia el baño con la ropa que me iba a poner. Después de ducharme, sequé rápidamente mi pelo, y me puse unos jeans desgastados, una camiseta gris básica de tirantas, y una blusa de cuadros roja y negra abierta, a juego de mis converse rojas. Simple. Cogí mi mochila y metí dentro las llaves y el móvil, y en mi mano el iPod y los auriculares que siempre me acompañaban. No desayuné nada y abrí la puerta de mi pequeño apartamento sin esperarme para nada quién estaba detrás de ella.
-¿Pensabas que iba a olvidarme de tu cumpleaños?-me dijo el rubio con una sonrisa. Ahogué un grito y me lancé a abrazarlo fuertemente.
-Te he echado mucho de menos.
-Y yo a ti pequeña, he venido en cuanto hemos bajado del avión.
-Me alegro de que por fin estés aquí. ¿No te habrán hecho fotos?
-Creo que no.
-Eso espero, no quiero lidiar con tu fama, y mucho menos con Faith enfurecida...
-Eh, eh-Niall me interrumpió con una sonrisa.-te dije que no iba a dejar que te descubrieran. Y...¿quién es Faith?
-Es una de mis mejores amigas, es directioner. Justamente ayer me arrastró de mi trabajo para enseñarme que le habías respondido por twitter.
-Espera, ¿era ella?-preguntó él y yo asentí con la cabeza recostándome en el marco de la puerta.-Guau...-respondió ganándose un leve golpe en el brazo de mi parte.
-Niall, no-le advertí.-tiene 17 años, es pequeña.
-¿Qué te piensas que voy a hacerle, Mack?-sonrió burlón y yo le asesiné con la mirada.
-Como sea, nada de acercarte a ella.
-No le voy a hacer nada. Cambiando de tema, vamos, te llevo a la universidad.
-Sé ir yo sola, no quiero que me vean contigo.
-Auch-se hizo el ofendido y yo rodé los ojos.-Por favor.
-Está bien, venga, vamos-cerré la puerta con llave y volví a guardar las llaves en mi mochila desgastada y llena de rayajos y chapas. Seguí a Niall hacia el ascensor y yo le paré rápidamente.
-Ah ya, tu miedo raro con los ascensores-comenzó a reírse y se ganó otro golpe.-Vale, vale, ya no más golpes, has cubierto tu cupo de hoy.
-Eres odioso-comencé a bajar las escaleras y él iba detrás riéndose. Me alcanzó y me abrazó de lado.
-Vamos, no estés siempre con ese humor. Nos conocemos desde hace ya tiempo, ya vale de estar siempre con esa coraza-suspiré porque tenía razón. Nos conocimos hace algo más de un año, cuando él no era tan famoso, en un supermercado, chocó conmigo haciendo que me cayera al suelo por estar intentando alcanzar una caja de galletas de lo más alto de la estantería. Desde ese día, somos amigos, y poco a poco nos fuimos convirtiendo en mejores amigos, aún así él tenía su fama y sus asuntos que arreglar, y Faith se volvió su súper-fan y yo quise mantenerlo en secreto. Al principio él dijo que no quería estar en secreto, que era su vida y que tendrían que aceptarla, pero yo le dije que no podría con todos esos insultos, y más ahora que eran tan sumamente famosos.
-Eh, Mack, ¿me has escuchado?-preguntó el rubio antes de salir por la puerta de entrada del edificio.
-Perdona, ¿qué?-Niall rió y me dio unas gafas de sol y un gorro de lana.
-Toma, ponte esto, por si acaso nos reconocen-se colocó sus gafas y se puso la capucha, y salimos del edificio.-Tengo el coche aparcado justo ahí-lo señaló y lo seguí hasta el sitio.
-Entonces...¿te vas a presentar a 'The X Factor'?-preguntó Niall una vez que habíamos entrado en el coche y lo puso en marcha. Me encogí de hombros y miré por la ventana.
-No creo. Sinceramente, ¿tengo posibilidades? Yo creo que no.
-Oh, por supuesto que no-dijo él riendo socarronamente y negando con la cabeza.-Tienes una voz preciosa Mack, por favor, hazlo por mí.
-No Niall, no me van a coger, y paso de hacer el ridículo para que se burlen más de mí. Ya tengo suficiente, ¿no crees?-el chico resopló esta vez molesto. Siempre lo hacía cuando acabábamos hablando de este tema. Aparcó el coche cerca de la puerta principal de la universidad, donde aún se podía ver a la gente hablando en pandillas o entrado al edificio. Suspiré casi en silencio y me incliné hacia Niall para abrazarlo. Me devolvió el abrazo con un beso en la mejilla y me despedí con la mano para salir del coche. Nada más poner un pie en el suelo, Matthew Smith se me acercó con su grupo de amigos.
-Eh, Miller, ¿acaso le das tanta pena a la gente que te ven por la calle y no se resisten a traerte?-preguntó mientras un grupo de risas acompañaban su pregunta. Miré disimuladamente hacia atrás para encontrarme con el ceño fruncido de Niall.
-Largo-gesticulé con los labios para que se fuera. Pero no me hizo caso.
-Idiota, te he hecho una pregunta-Matt tiró de mi brazo para que me girara. Hice una mueca de dolor al comprobar que estaba apretando demasiado fuerte.
-Eh tío, ¿a ti que mierda te pasa?-gruñó Niall tirando de mi otro brazo para liberarme de su agarre.
-Métete en tus asuntos, imbécil-contestó Matt apretando la mandíbula.
-Eso estoy haciendo. Resulta que Mack es mi asunto-sonrió burlón y enseguida su grupo de amigos hicieron eco con un 'uuh'. Matthew rió sarcásticamente.
-Vaya asuntos de mierda que tienes.
-¿Quién cojones te crees para tratarla así?-preguntó el rubio cada vez más enfadado.
-Niall-le regañé murmurando en voz baja, pero me ignoró.
-Oye tío, déjalo ya, ¿quieres? Lárgate de aquí. ¿Quién te crees que eres tú para plantarme cara? ¿Es que no sabes quien manda aquí? ¿No sabes quién soy?-Matt sonrió ladinamente al terminar de hablar con toda la seguridad del mundo. Su padre era el director, no corría peligro alguno. Hasta ahora. Cerré los ojos fuertemente preparada para lo que Niall fuese a decir, temiendo que hablase más de la cuenta.
-Más bien creo que tú no sabes quién soy yo-sonrió y dio un paso hacia delante.-Niall, Niall Horan.
-Mierda-maldecí por lo bajo. Levanté mi mirada, uno de los amigos de Matt le estaba dando suaves codazos y alcancé a escuchar un:-Matt, es un cantante famoso, mi hermana está loca por él.

*Narra Faith*
Volví a suspirar mientras continuaba andando y dándole patadas a las piedras que encontraba en mi camino. Miré la hora en mi móvil y de paso revisé el twitter un poco, antes de que unas voces me sacaran de mis pensamientos. Miré hacia delante y era una universidad, la universidad de Mackenzie. Entrecerré los ojos para ver mejor y me acerqué unos pasos más. Había un gran tumulto de gente rodeando a alguien o a varias personas. ''Seguramente una pelea'' pensé antes de seguir andando obviando eso.
-¡¡NIALL, NIALL!!-paré en seco con los ojos como platos al escuchar ese chillido. Me dí la vuelta y me acerqué más al edificio, intentando hacerme paso entre la multitud.
-Ostia puta-dije al ver una cabeza rubia entre tanta gente.-Ostia puta, ostia puta-volví a repetir empujando a la gente de mi camino. Estaba a metros de mi ídolo, ¿me iba a quedar parada? No señores.
-Quita, joder-grité a una chica que no me dejaba pasar. La gente me miró mal debido a que los estaba empujando. ¿Pero realmente me importaba? Para nada.  Avancé hasta llegar prácticamente donde estaba Niall, dirigí una rápida mirada alrededor encontrándome con Mack siendo aplastada y espachurrada por la gente. Oh, mierda. Estaba pálida. ¿Mencioné que Mackenzie era claustrofóbica? 
-¡Mack!-grité en un intento fallido de que me escuchara.-¡Mackenzie!-volví a gritar. Su cabeza se dirigió hacia donde estaba yo, aún más pálida que antes.
-Oh no, ¡QUITAROS DE MI CAMINO, JODER!-grité lo más fuerte que pude llamando la atención de mucha gente. Atravesé el gentío y llegué hacia donde ella olvidándome por completo de la razón por la que estaba allí.
-¿Faith? ¿Qué haces aquí?-la ignoré y tiré de ella empujando a la gente para sacarla fuera del mogollón. 
-¿Estás bien? ¿¡Cómo se te ocurre meterte en esa multitud?!
-Al principio no había nadie...-murmuró peinándose con las manos.-Solo quería...quería un autógrafo de Niall para ti.
-Oh, Mack...-la abracé mientras se me aguaban los ojos. Tan cerca de mi ídolo y ahora era imposible conocerle.
-Faith, eh, Faith, no llores-¿estaba llorando? me sequé las lágrimas y me dispuse a hablar cuando una voz me interrumpió.
-Lo siento, lo siento, ¿estás bien?

domingo, 22 de septiembre de 2013

Capítulo 1.


Seguí corriendo, intentando esquivar a la gente que caminaba tranquilamente por las transitadas calles de Londres, y frías, transitadas y frías, cabe mencionar.
Doblé la esquina chocándome con alguien.
-¡Mira por dónde-
-¡Lo siento!-sus ojos verdes esmeraldas se posaron en los míos antes de que  siguiera corriendo, aún sintiendo la mirada de ese chico puesta en mí. Entré al local jadeando por la carrera, Sharon al verme se acercó a mí.
-¿Mack? ¿Se puede saber por qué llegas tarde?-mi amiga se cruzó de brazos mirándome curiosamente.-¿Ha sido Ethan?
-No, no, simplemente me dormí. Ya sabes, un mal día en clase y tenía sueño-caminé hacia detrás de la barra del pequeño café en el que trabajaba y cogí mi uniforme para ponérmelo.
-Lo suponía-soltó un suspiro a la vez que yo salía del pequeño almacén para colocarme en la barra.
-Como sea, ¿has hablado con Faith?
-Imposible, sigue sin coger el teléfono-Shar cobró a un cliente y largó otro resoplido.-No sé para qué tiene un móvil si siempre lo tiene sin batería.
-Déjala, está ocupada acosando a...¿Nill?
-Niall-me corrigió riendo.
-Eso-reí esta vez yo.-Ah, hablé con Ethan sobre lo de mañana. No te importa que venga, ¿no?
-Claro que me importa-rodé los ojos.-Pero es tu novio, tengo que respetarlo. Aunque se quede callado cuando se meten contigo.
-¡No se queda callado!-dije ya cansada de siempre la misma conversación.-Simplemente él no puede hacer nada, ¿vale?
-Sí, claro-dejé la conversación y me dirigí a tomarle nota a una chica que se acababa de sentar.
-Hola, ¿qué desea?-le pregunté amablemente.
-Ahm, si no te importa, pediré cuando llegue mi acompañante-asentí con una falsa sonrisa y me volví a la barra. Mi móvil vibró en mis pantalones y lo saqué.
''¡VEN A MI CASA, YA! ES URGENTE.''
Era Faith, otra de mis mejores amigas.
-Shar, voy a casa de Faith, no sé que le pasa-rodé los ojos.-No tardo, ¿te quedas tú atendiendo?
-Por supuesto, te veo ahora-cogí mi mochila y caminé hacia la puerta del local, chocándome otra vez.
-Hoy no es mi día-murmuré y levanté la vista para ver al chico de antes. Sus ojos se posaron en los míos de nuevo.-Lo siento de nuevo, tengo prisa-mis ojos se volvieron a conectar con los suyos una última vez y salí del local a toda prisa. Crucé unas calles y llegué al edificio de Faith. Saludé al portero y subí corriendo por las escaleras, siempre lo hacía, pensaba que subir en ascensor era una pérdida de tiempo y sin hablar del miedo que le tenía a esas cosas.
Llegué a su planta y toqué a su casa, ella enseguida abrió la puerta tirando de mí para dentro de la casa.
-¿Y bien?-pregunté cansada por la segunda carrera del día.
-Oh, hola Mack, yo estoy bien, gracias por preocuparte-rodé los ojos y nos abrazamos riendo.
-Sigo esperando eso tan urgente-ella abrió los ojos como platos y tiró de mí hacia su ordenador.
-¡Mira!-me señaló la pantalla. Yo la miré y me encogí de hombros.
-¿Qué le pasa?-bufó y volvió a señalarla.
-¡Niall me ha contestado a un mensaje!-dijo como si fuera lo más importante del mundo.
-Ah-le sonreí con ironía.-ahora tienes un 0,00000002% de posibilidades que tengas de tener esa relación de cuento de hadas que siempre has soñado.
-¡Mackenzie!-gritó ella molesta.-Contigo no se puede hablar, enserio.
-Lo sé, lo siento, era solo una broma-le sonreí y me senté en la silla de enfrente del ordenador, dispuesta a ver el twitter del tal Niall.-Es guapo-admití con una sonrisa. Ella rodó los ojos y asintió con otra.
-Siempre he pensado que tú pegas con Harry-¿Harry? elevé ambas cejas en busca de una respuesta.-Agh, busca en la barra de ahí-me señaló la barrita blanca como si fuera una niña pequeña.-Harry Styles.
Presioné ''enter'' y enseguida tenía la pantalla llena de tweets y fotos. Abrí la boca formando una ''o'' y los ojos como platos.
-Guapo, eh-rió Faith. ''Si tú supieras'' pensé. Era el chico con el que me había chocado. Dos veces.
-Eh...eh...-miré la hora en mi reloj y me levanté de la silla.-Tengo que volver al trabajo, ah, mañana después de clase en el café.
-Claro-me dio un ligero abrazo.-Hasta mañana.
-Hasta mañana-repetí mientras salía de su apartamento. Caminé pausadamente de vuelta al local, pensando en el chico de ojos verdes, de quien hasta hace minutos desconocía su nombre. En seguida me maldije a mí misma por estar pensando en Harry teniendo novio. 
-Mierda-murmuré por lo bajo cuando me di cuenta de que había empezado a llover.
-Genial, es que soy tonta...-oí quejarse a una chica que estaba mirando algo en un coche. Me acerqué por pura curiosidad, ya que yo no era muy altruista que digamos.
-Hola-me saludó ella al verme llegar. Le sonreí amable.
-¿Te puedo ayudar en algo?-pregunté sorprendiéndome a mí misma. Si Sharon hubiera estado aquí, o Faith, se hubiera reído a más no poder diciendo algo como:''¿En serio, Mack?¿Tú?¿Prestando tu ayuda?'' Agité suavemente mi cabeza con el fin de alejar esos pensamientos sobre mí y ponerle atención a la chica que me estaba mirando.
-Lo dudo mucho a no ser que sepas de motores de coches...-suspiró.-solo necesito un mecánico o algo. ¿Sabes si hay uno por aquí cerca? No me conozco bien estas calles.
-Creo que no hay ninguno aquí, pero...¿es necesario seguir hablando bajo la lluvia? Quiero decir, me estoy calando y el café en el que trabajo está justo ahí-señalé calle abajo donde el pequeño cartel sobresalía.-A lo mejor mi amiga si sabe donde hay algún mecánico.
-Claro, vamos-puso la alarma en el coche y me sonrió antes de estrecharme una mano.-Rachel.
-Mackenzie-le sonreí de vuelta antes de coger su mano. Caminamos calle abajo en silencio hasta llegar al local. Entré con la esperanza de encontrarme con ese par de ojos verdes, pero no fue así. He de admitir que un rastro de tristeza surcó mi interior, pero rápidamente lo hice desaparecer. No entendía lo que me pasaba.
-¡Mack! Por fin vuelves-dijo Shar viniendo hacia nosotras.-Hola, soy Sharon.
-Encantada, soy Rachel-se dieron la mano igual que nosotras y se sonrieron.
-A Rachel se le rompió el coche yendo a...
-A casa de mi novio-rió ella continuando mi frase. Yo asentí con una pequeña sonrisa.
-Y me ha preguntado que si había cerca un mecánico, yo no lo sé, ¿lo hay?-le pregunté a la morena que estaba delante de nosotras.
-Hm...-pensó durante un rato y luego sonrió.-Sí, sí que lo hay, tres calles más abajo-le comenzó a explicar como llegar y tras invitar a Rachel a un café porque estaba igual de empapada que yo, e intercambiar teléfonos ya que quería invitarnos ella a algo otro día para agradecernos nuestra ayuda, se fue.

martes, 20 de agosto de 2013