domingo, 22 de septiembre de 2013
Capítulo 1.
Seguí corriendo, intentando esquivar a la gente que caminaba tranquilamente por las transitadas calles de Londres, y frías, transitadas y frías, cabe mencionar.
Doblé la esquina chocándome con alguien.
-¡Mira por dónde-
-¡Lo siento!-sus ojos verdes esmeraldas se posaron en los míos antes de que siguiera corriendo, aún sintiendo la mirada de ese chico puesta en mí. Entré al local jadeando por la carrera, Sharon al verme se acercó a mí.
-¿Mack? ¿Se puede saber por qué llegas tarde?-mi amiga se cruzó de brazos mirándome curiosamente.-¿Ha sido Ethan?
-No, no, simplemente me dormí. Ya sabes, un mal día en clase y tenía sueño-caminé hacia detrás de la barra del pequeño café en el que trabajaba y cogí mi uniforme para ponérmelo.
-Lo suponía-soltó un suspiro a la vez que yo salía del pequeño almacén para colocarme en la barra.
-Como sea, ¿has hablado con Faith?
-Imposible, sigue sin coger el teléfono-Shar cobró a un cliente y largó otro resoplido.-No sé para qué tiene un móvil si siempre lo tiene sin batería.
-Déjala, está ocupada acosando a...¿Nill?
-Niall-me corrigió riendo.
-Eso-reí esta vez yo.-Ah, hablé con Ethan sobre lo de mañana. No te importa que venga, ¿no?
-Claro que me importa-rodé los ojos.-Pero es tu novio, tengo que respetarlo. Aunque se quede callado cuando se meten contigo.
-¡No se queda callado!-dije ya cansada de siempre la misma conversación.-Simplemente él no puede hacer nada, ¿vale?
-Sí, claro-dejé la conversación y me dirigí a tomarle nota a una chica que se acababa de sentar.
-Hola, ¿qué desea?-le pregunté amablemente.
-Ahm, si no te importa, pediré cuando llegue mi acompañante-asentí con una falsa sonrisa y me volví a la barra. Mi móvil vibró en mis pantalones y lo saqué.
''¡VEN A MI CASA, YA! ES URGENTE.''
Era Faith, otra de mis mejores amigas.
-Shar, voy a casa de Faith, no sé que le pasa-rodé los ojos.-No tardo, ¿te quedas tú atendiendo?
-Por supuesto, te veo ahora-cogí mi mochila y caminé hacia la puerta del local, chocándome otra vez.
-Hoy no es mi día-murmuré y levanté la vista para ver al chico de antes. Sus ojos se posaron en los míos de nuevo.-Lo siento de nuevo, tengo prisa-mis ojos se volvieron a conectar con los suyos una última vez y salí del local a toda prisa. Crucé unas calles y llegué al edificio de Faith. Saludé al portero y subí corriendo por las escaleras, siempre lo hacía, pensaba que subir en ascensor era una pérdida de tiempo y sin hablar del miedo que le tenía a esas cosas.
Llegué a su planta y toqué a su casa, ella enseguida abrió la puerta tirando de mí para dentro de la casa.
-¿Y bien?-pregunté cansada por la segunda carrera del día.
-Oh, hola Mack, yo estoy bien, gracias por preocuparte-rodé los ojos y nos abrazamos riendo.
-Sigo esperando eso tan urgente-ella abrió los ojos como platos y tiró de mí hacia su ordenador.
-¡Mira!-me señaló la pantalla. Yo la miré y me encogí de hombros.
-¿Qué le pasa?-bufó y volvió a señalarla.
-¡Niall me ha contestado a un mensaje!-dijo como si fuera lo más importante del mundo.
-Ah-le sonreí con ironía.-ahora tienes un 0,00000002% de posibilidades que tengas de tener esa relación de cuento de hadas que siempre has soñado.
-¡Mackenzie!-gritó ella molesta.-Contigo no se puede hablar, enserio.
-Lo sé, lo siento, era solo una broma-le sonreí y me senté en la silla de enfrente del ordenador, dispuesta a ver el twitter del tal Niall.-Es guapo-admití con una sonrisa. Ella rodó los ojos y asintió con otra.
-Siempre he pensado que tú pegas con Harry-¿Harry? elevé ambas cejas en busca de una respuesta.-Agh, busca en la barra de ahí-me señaló la barrita blanca como si fuera una niña pequeña.-Harry Styles.
Presioné ''enter'' y enseguida tenía la pantalla llena de tweets y fotos. Abrí la boca formando una ''o'' y los ojos como platos.
-Guapo, eh-rió Faith. ''Si tú supieras'' pensé. Era el chico con el que me había chocado. Dos veces.
-Eh...eh...-miré la hora en mi reloj y me levanté de la silla.-Tengo que volver al trabajo, ah, mañana después de clase en el café.
-Claro-me dio un ligero abrazo.-Hasta mañana.
-Hasta mañana-repetí mientras salía de su apartamento. Caminé pausadamente de vuelta al local, pensando en el chico de ojos verdes, de quien hasta hace minutos desconocía su nombre. En seguida me maldije a mí misma por estar pensando en Harry teniendo novio.
-Mierda-murmuré por lo bajo cuando me di cuenta de que había empezado a llover.
-Genial, es que soy tonta...-oí quejarse a una chica que estaba mirando algo en un coche. Me acerqué por pura curiosidad, ya que yo no era muy altruista que digamos.
-Hola-me saludó ella al verme llegar. Le sonreí amable.
-¿Te puedo ayudar en algo?-pregunté sorprendiéndome a mí misma. Si Sharon hubiera estado aquí, o Faith, se hubiera reído a más no poder diciendo algo como:''¿En serio, Mack?¿Tú?¿Prestando tu ayuda?'' Agité suavemente mi cabeza con el fin de alejar esos pensamientos sobre mí y ponerle atención a la chica que me estaba mirando.
-Lo dudo mucho a no ser que sepas de motores de coches...-suspiró.-solo necesito un mecánico o algo. ¿Sabes si hay uno por aquí cerca? No me conozco bien estas calles.
-Creo que no hay ninguno aquí, pero...¿es necesario seguir hablando bajo la lluvia? Quiero decir, me estoy calando y el café en el que trabajo está justo ahí-señalé calle abajo donde el pequeño cartel sobresalía.-A lo mejor mi amiga si sabe donde hay algún mecánico.
-Claro, vamos-puso la alarma en el coche y me sonrió antes de estrecharme una mano.-Rachel.
-Mackenzie-le sonreí de vuelta antes de coger su mano. Caminamos calle abajo en silencio hasta llegar al local. Entré con la esperanza de encontrarme con ese par de ojos verdes, pero no fue así. He de admitir que un rastro de tristeza surcó mi interior, pero rápidamente lo hice desaparecer. No entendía lo que me pasaba.
-¡Mack! Por fin vuelves-dijo Shar viniendo hacia nosotras.-Hola, soy Sharon.
-Encantada, soy Rachel-se dieron la mano igual que nosotras y se sonrieron.
-A Rachel se le rompió el coche yendo a...
-A casa de mi novio-rió ella continuando mi frase. Yo asentí con una pequeña sonrisa.
-Y me ha preguntado que si había cerca un mecánico, yo no lo sé, ¿lo hay?-le pregunté a la morena que estaba delante de nosotras.
-Hm...-pensó durante un rato y luego sonrió.-Sí, sí que lo hay, tres calles más abajo-le comenzó a explicar como llegar y tras invitar a Rachel a un café porque estaba igual de empapada que yo, e intercambiar teléfonos ya que quería invitarnos ella a algo otro día para agradecernos nuestra ayuda, se fue.
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Escribes muy bien =)
ResponderEliminarEspero al siguiente capítulo ;)
Gracias bby:)
Eliminar¿Tienes twitter? Para avisarte cuando lo publique<3.